April 12, 2024

By: Iman Fawzi

 

La lengua árabe se considera uno de los pilares fundamentales sobre los que se constituyó el idioma español. El vocabulario español conserva casi cuatro mil palabras árabes cuyo uso se hace más frecuente cuanto más nos acercamos al sur de la península. Los sustantivos y los topónimos ocupan una gran parte de este caudal léxico de origen árabe. Por ejemplo, algodón, azúcar, ajedrez, Guadalajara, Guadalquivir, entre otros. Se identificaron  como arabismos muy pocos adjetivos y verbos: baladí, mezquino, acicalar, recamar, etc. La única interjección de procedencia árabe que se registró es ojalá.

 

 

 

 

Esta influencia árabe se nota en diversos campos semánticos de la lengua castellana. Por ejemplo, en los oficios (acalde, albacea, alfarero), en la agricultura (albaricoque, zanahoria, naranja, arroz), en el agua (alberca, acequia), en los alimentos y utensilios (fideo, almuerzo, jarra, taza) y en el comercio (aduana, almacén). La huella árabe es también muy bien visible en algunos aspectos relacionados con la ciencia. Podemos encontrar vocablos relacionados con la química y la medicina: alcohol, alcrebite, alquimia, alquitrán, etc. A los árabes se deben también algunas palabras vinculadas con las matemáticas como álgebra, cero, cifra, etc.

 

 

 

 

La presencia árabe en España influyó también a la música. Se dio lugar a nuevos instrumentos y melodías que dieron paso posteriormente a la guitarra y al flamenco, entre otros. Los árabes también dejaron su huella en la gastronomía, ya que introdujeron el gazpacho en la cocina española. Los árabes asimismo dejaron un enorme patrimonio arquitectónico y monumental. Tenemos como testigo del arte musulmán la Alhambra de Granada, la Mezquita de Córdoba, el palacio de Medina Azahara, la Aljafería de Zaragoza, entre otros.

 

 

 

 

Para terminar, podemos decir que la riqueza léxica procedente del árabe, que alcanza el 8% del vocabulario español actual, abarca casi todos los campos de actividad humana.